Las instalaciones constan de un equipo compacto, compuesto por una columna de absorción con necesario almacenamiento del reactivo químico, una bomba de recirculación y el ventilador para la aspiración del gas.
Como elementos complementarios imprescindibles, se incluye un detector de fugas que garantiza el arranque y control automático de la instalación, durante el tiempo que dura la fuga accidental del gas.